Sobre Ana
Ana Ortiz, enfermera. Nunca doctora.
Lo aclaro siempre al principio porque en este sector se usan los títulos con demasiada alegría. Soy Enfermera Especialista en Salud Familiar y Comunitaria: esa es mi especialidad oficial. Ni la estética ni lo capilar están reconocidas como especialidad en España, ni en Medicina ni en Enfermería, así que nadie —tampoco yo— puede presentarse como especialista oficial en ellas. Lo que sí puedo enseñar es la formación que he ido acumulando, y a quién derivo cuando un caso se sale de mi competencia.
Para prescripción y tratamientos que requieren respaldo médico, trabajo con el doctor Kelvin Poveda.
Docencia
Su mayor aval no es un tratamiento: es la clase que da
- Dirección del Máster en Cuidado Capilar Integral — Postgradum.
- Docencia en la Universidad Europea — Madrid, Valencia y Canarias, en trasplante capilar, tricología y aparatología.
- Colaboración en el Máster de Fisioterapia Dermatofuncional — Universidad Europea de Madrid.
Trayectoria
- 2003
Enfermera en la sanidad pública
Empieza a ejercer. La base asistencial —historia clínica, exploración, seguimiento— sigue siendo la forma en la que trabaja hoy.
- 2009
El salto a la estética
En plena crisis y con los recortes encima, se lanza a la dermoestética cuando la enfermería dermoestética no existía como tal: solo había cursos para técnicos y para médicos.
- 2015
Policlínicas AC y la técnica FUE
Empieza en Policlínicas AC y ese mismo año aprende la técnica FUE de trasplante capilar en quirófano, invitada por una médica amiga, porque no existía formación dirigida a enfermeras.
- 2019–20
Universidad Europea
La universidad la llama para dar clase sobre trasplante capilar, tricología y aparatología.
- Hoy
Consulta, docencia y línea propia
Dirige el Máster en Cuidado Capilar Integral de Postgradum, pasa consulta en Madrid y Manzanares y mantiene su propia línea de cosmética.
Por qué una línea propia
Porque el plan se rompía fuera de la consulta
Pautaba una rutina y derivaba a la farmacia. Allí no encontraban el producto, les recomendaban otro distinto y acababan tirando el dinero y desconfiando del tratamiento. Con una línea propia controlo el activo, la concentración y el orden de aplicación, y puedo corregir en cada revisión sin que el plan se descoloque.

